Una auditoría UI/UX que concluye en un plan de acción, no en diapositivas teóricas
Una revisión analítica de tu producto actual —dónde dudan los usuarios, qué lo provoca y qué corregir primero— entregada como una lista priorizada que tu equipo puede implementar de inmediato.
Lo que recibes
- Evaluación heurística de las pantallas y flujos de mayor tráfico
- Informe detallado con capturas, problemas detectados y justificación
- Lista de mejoras priorizadas según la relación impacto / esfuerzo
La mayoría de rediseños empiezan como una duda de auditoría
«¿Deberíamos rediseñar?» casi nunca es la pregunta acertada. La cuestión real es qué áreas concretas del producto te hacen perder usuarios, y rehacerlo todo resulta una forma muy costosa de averiguarlo al alterar partes que ya funcionaban bien.
Una auditoría separa lo válido de lo deficiente antes de invertir en diseño. Muchas auditorías se resuelven con un puñado de cambios específicos en vez de un rediseño total, lo cual representa un excelente resultado.
Cada hallazgo incluye su justificación
Cada punto señala la pantalla, la muestra visualmente, explica el comportamiento previsible del usuario y detalla por qué representa un obstáculo. Sin una justificación sólida solo sería una opinión estética fácil de desestimar.
Esto permite debates constructivos. Si tu equipo discrepa, se argumenta sobre la lógica y no sobre preferencias subjetivas, facilitando integrar condicionantes técnicos internos.
Priorizado, porque no todo puede ser urgente
Los hallazgos se ordenan sopesando el impacto que generan frente al esfuerzo de resolución. Un contraste ilegible en el botón principal y un icono discordante no revisten la misma urgencia; una lista desordenada de cuarenta incidencias suele quedar en el olvido.
La cabecera de la lista es breve por diseño: los pocos cambios que conviene abordar este mes. El resto queda documentado para cuando haya disponibilidad.
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Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia una auditoría de un rediseño?
Una auditoría diagnostica; un rediseño ejecuta el tratamiento. La auditoría determina qué falla y cómo subsanarlo de manera autónoma —tu propio equipo puede implementar los cambios sin mí—. El rediseño es un trabajo más amplio que solo algunas auditorías aconsejan.
¿También auditas el código y la velocidad de carga?
En este servicio no. Esta auditoría se centra en la interfaz y los flujos de usuario: jerarquía visual, estados interactivos, claridad de textos y usabilidad. Entrega un plan de acción priorizado para que tu equipo sepa exactamente qué abordar primero.
¿Te encargas de aplicar las soluciones propuestas?
Si lo deseas, como un encargo independiente y acotado. No existe compromiso ni dependencia: una auditoría concebida para vender un rediseño carece de objetividad, por lo que el entregable es 100% accionable para cualquier equipo que no vuelva a contratarme.
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